La Política de Subsidios Pesqueros de la Unión Europea, el Acuerdo en Materia de Pesca Marítima Entre la UE y la República Argentina, y sus Consecuencias en la Sustentabilidad de las Pesquerías del Atlántico Sudoeste, Particularmente en la de Merluza Argentina (Merluccius hubbsi)

Autores: Ernesto Godelman, Claudia Bruno, Eduardo Tamargo, Gonzalo Pidal, Fabián González (Equipo de Investigación de CeDePesca) - 14 de Setiembre de 1999.

 

Introducción

El 6 de mayo de 1994, luego de dos años de negociaciones, entró en vigor el ACUERDO SOBRE LAS RELACIONES EN MATERIA DE PESCA ENTRE LA UNIÓN EUROPEA (en ese momento todavía Comunidad Económica Europea) Y LA REPÚBLICA ARGENTINA. El Parlamento argentino lo aprobó bajo el número de Ley 24.315. Este Acuerdo tenía una vigencia por cinco años, renovables por dos años automáticamente salvo denuncia de alguna de las partes. Argentina denunció oportunamente el Acuerdo y éste dejó de regir a partir del 28 de mayo de 1999.

En el presente trabajo efectuamos una exposición acerca de cuáles fueron los objetivos declarados expresamente en el texto del Acuerdo y de cómo éste funcionó realmente. Para posibilitar la comprensión de lo que exponemos, se hace necesario realizar previamente una descripción del contexto histórico e institucional de las pesquerías argentinas dentro del cuál el Acuerdo se firmó y se ejecutó.

Al final del trabajo, y a modo de resumen, se ofrecen algunas conclusiones posibles a extraer de la experiencia que dejó el funcionamiento del Acuerdo de Pesca entre la UE y Argentina en particular, y la política europea de ayudas financieras en general, para el caso argentino.

 

El sector pesquero argentino

La Argentina es uno de los dos países más australes del mundo. País ribereño del Atlántico Sudoeste, su Zona Económica Exclusiva coincide casi por entero con una de las plataformas continentales más extensas del mundo. Aunque, por su ubicación al este del continente carece de upwellings, una serie de procesos
oceanográficos producidos en diferentes escalas temporales y espaciales, como la circulación de la corriente de Malvinas, y su confluencia con la de Brasil, así como el aporte de nutrientes de las cuencas continentales (especialmente la del Río de la Plata), fertilizan los distintos sectores de la plataforma creando escenarios
adecuados para el desarrollo de importantes pesquerías o zonas de
reproducción y cría de peces

 

Por pertenecer a la zona de climas templados y subantárticos, la biodiversidad marina tampoco es tan elevada como en las zonas tropicales. Pero como contrapartida, hay especies más estables y de grandes biomasas. Entre estas se ha destacado históricamente la merluza argentina (Merluccius hubbsi), una especie cuya abundancia y características especialmente aptas para la conservación con hielo, así como sus cualidades organolépticas y su demanda y precio en el mercado mundial, la han hecho el motor de crecimiento de la industria pesquera argentina de los últimos 30 años.

En la plataforma continental argentina pueden distinguirse tres zonas de pesca:

Zona común de pesca Argentina-Uruguay: Establecida a partir del Tratado del Río de la Plata en 1973, comprende áreas costeras y áreas de altura, con la captura de especies de importancia como la merluza y otras acompañantes de valor comercial (lenguados, castañeta, abadejo y tiburones). La pesca de merluza está vedada entre el 1 de enero y el 31 de marzo del lado argentino y entre el 1 de abril y el 30 de junio, y el 1 de octubre y el 31 de diciembre del lado uruguayo.

Zona de pesca costera de la Región Bonaerense: La pesquería de peces demersales costeros en esta región comprende una variedad de aproximadamente. 16 especies, entre las que se destacan besugo, corvina rubia, gatuzo, lenguado, mero, pescadilla, pez ángel y pez palo.

Zona de pesca Austral: Es la que abarca la mayor extensión sobre la plataforma argentina, cubriendo especies muy variadas como polaca, merluza austral y de cola, bacalao austral y abadejo, entre las de mayor consumo y valor comercial.

Dentro de la Zona Económica Exclusiva (ZEE) se encuentran otras localizaciones de especies con importante valor económico presente y otras con perspectivas de desarrollo comercial, como la anchoíta (litoral patagónico), la sardina fueguina (litoral Santacruceño y Fueguino), la caballa (litoral bonaerense), el calamar illex, el mejillón (Zona Atlántica de Necochea y Bahía Blanca) y el langostino (principalmente en Bahía Blanca y en el Golfo San Jorge).

La flota pesquera de bandera argentina se caracteriza, en general, por ser una flota poco numerosa (709 buques) y compuesta por un importante porcentaje de buques de porte mediano y grande.

La clasificación oficial de los buques de pesca los distingue en:

Barcos de Rada o Ría: son los buques más pequeños, de hasta 18 metros de eslora. Su eslora promedio es de 13,3 metros. Tienen una autonomía de 15 millas, y zarpan y retornan en el día. La mayoría son de madera. Su antigüedad promedio es de 45 años. Suman 201 unidades (28,3 %).

Barcos costeros: también llamados costeros lejanos o barcos de media altura. Son buques de hasta 27 metros de eslora. Su eslora promedio es de 21,7 metros. Legalmente pueden navegar hasta 100 millas de la costa aunque de hecho efectúan viajes más lejanos. Estos barcos y los anteriores se caracterizan por estar pintados de color amarillo. Por ello muchas veces se los menciona como "la flota amarilla". Su antigüedad promedio es de 28 años. Suman 127 unidades (18 %).

Barcos fresqueros de altura: Esta es la flota nacional típicamente merlucera. Pueden alcanzar esloras de hasta 65 metros. Su eslora promedio es de 35 metros. Trabajan con el pescado fresco, es decir, conservado por hielo. Lo desembarcan entero en puerto para ser procesado en las plantas en tierra. Por su color reglamentario, también es referida como "flota colorada". Su antigüedad promedio es de 23 años. Suman 133 unidades (18,7 %).

Barcos congeladores-factoría: Son barcos que capturan, procesan y congelan el pescado a bordo. Son en total 248 unidades (35 %). Los hay de diversos tipos, diferenciados en general por su especie objetivo y sus artes de pesca. Entre ellos se distinguen los poteros (calamar, poteras, 49 buques), palangreros (merluza negra, palangres automáticos, 19 buques), poteros multipropósito, o poteros palangreros (23 buques), tangoneros (langostino, redes de arrastre de fondo para langostino o "tangones", 24 buques, estos buques pescan también merluza), surimeros (polaca y merluza de cola para producción de surimi a bordo, redes de arrastre, 5 buques), centolleros (2 buques), vieyreros (3 buques), de pelágicos (3 buques), de demersales australes (7 buques), y los merluceros. Estos últimos son 113 buques que capturan merluza con red de arrastre de fondo, al igual que la flota fresquera y costera. Alcanzan esloras de 86 metros. Su eslora promedio es de 51 metros. Su antigüedad promedio es de 21 años. Los buques ingresados por el Acuerdo de Pesca con la UE pertenecen a esta categoría.

Las licencias de pesca se diferencian en:

Irrestrictas: Son las más antiguas y todavía las más numerosas. El buque que posee una licencia irrestricta puede capturar todas las especies que desee y en la cantidad que puede.

Restringidas: Limitan las especies objetivo y las cantidades (cupos) que cada buque está autorizado a capturar anualmente.

La provincia de Buenos Aires tiene un rol hegemónico en la distribución geográfica de las capturas, pues participó con el 43,6 por ciento de los desembarques del sector para 1996. Por puertos, Mar del Plata representó aproximadamente el 39 por ciento de las capturas, y Quequén y Bahía Blanca alrededor del 2 por ciento cada uno. Más allá de ser la principal provincia pesquera, la importancia relativa de Buenos Aires presenta una tendencia decreciente en los últimos años, ya que en 1991 participaba con un 60,14 por ciento de las capturas totales y en la década del 80 llegó a concentrar el 90 por ciento del total. Entre 1991 y 1996, la participación de las provincias patagónicas en el total de capturas pasó de 38,65 por ciento a 56,33 por ciento.

El puerto de Mar del Plata concentra la operatoria de los buques fresqueros (en 1996 desembarcaron el 48.95 por ciento de las capturas locales) seguidos por los costeros (con el 26.3 por ciento del volumen pescado) y los congeladores (con 24 por ciento). Puerto Madryn, por su parte, concentra esencialmente la actividad de los buques congeladores (el 72.86 por ciento de las capturas correspondió a este tipo de barcos), aunque también trabajan allí los fresqueros.

 

En Puerto Deseado tienen predominio los buques congeladores-factoría (con el 91 por ciento de las capturas). En Punta Quilla el 100 por ciento de las capturas (calamar) procede de buques congeladores, en tanto que Ushuaia es el único puerto con predominio de buques surimeros, que realizan el 70 por ciento de las capturas, quedando un 29 por ciento para los restantes congeladores. Como se ve, en los puertos patagónicos la actividad costera o de rada es de muy escasa magnitud.

Puerto Madryn, segundo puerto pesquero argentino, cuya actividad presente está definida por los buques congeladores, experimentó cambios de composición operativa muy profundos respecto de 1991, cuando la participación de la flota procesadora representaba el 43 por ciento de las capturas, la flota fresquera lideraba con el 35 por ciento de las capturas, y los costeros el 22,3 por ciento.

La flota fresquera continua dedicándose casi exclusivamente a la captura de la merluza hubbsi. En 1996, esta especie representó el 81 por ciento de sus capturas, y en el volumen restante no predominó ninguna especie en particular. La flota congeladora efectúa el 40 por ciento de las capturas de merluza hubbsi, en tanto que la captura del calamar significa algo más del 47 por ciento. También la merluza hubbsi ocupa un lugar preponderante en las capturas de las embarcaciones de rada y costeras, especialmente de la Patagonia (36,75 por ciento), existiendo algunas especies que son capturadas en mayor proporción por esta flota, como (en la provincia de Buenos Aires) anchoíta, besugo, brótola, corvina, lenguado, gatuzo, pescadilla, salmón, camarón, mejillón, calamarete, y en la Patagonia, centolla, centollón y pulpo, entre otras.

Las capturas pesqueras en 1996 totalizaron un volumen de 1.225.958 toneladas. Las capturas de la especie de mayor relevancia, la merluza hubbsi, llegaron en 1996 a 589.766 toneladas, representando el 47,5 por ciento de la captura total y superando levemente el nivel de 1995. No obstante, a lo largo de la década se registró una pérdida de participación de esta especie en el volumen de capturas totales, ya que en 1991 la merluza hubbsi representaba el 65 por ciento del total.

La segunda especie en importancia, el calamar, registró en 1996 un volumen de capturas de casi 291.564 toneladas, es decir que más del 90 por ciento de las capturas totales de mariscos correspondió a esta especie. Respecto del año precedente, el crecimiento de las capturas fue de aproximadamente un 45 por ciento, mientras que en relación a 1991 la pesca del calamar aumentó más de 6 veces. Se produjo así un incremento muy significativo de su participación en el total de capturas, de un 7,35 por ciento en 1991 a un 24 por ciento en 1996.

En 1996, las exportaciones pesqueras alcanzaron los 1.013 millones de dólares, cifra que implicó un crecimiento en valor del 11,6 por ciento respecto del año anterior, y del 149,4 por ciento si se compara con 1991. En volumen, las ventas externas ascendieron a 671.700 toneladas en 1996, un 15,3 por ciento por encima del año anterior y un 144,8 por ciento respecto de 1991.

Entre 1986 y 1996, las exportaciones pesqueras argentinas crecieron a mayor ritmo que el nivel de actividad económica interna. El mayor nivel de crecimiento de las exportaciones de productos pesqueros para 1996 correspondió al calamar, registrando un incremento del 46 por ciento respecto del año anterior. Se constituye así en el principal producto de exportación, con ventas por un valor de 364,6 millones de dólares. En 1991 las mismas eran de 24 millones de dólares, por lo que en los últimos 6 años el crecimiento fue exponencial.

La merluza, con 265,1 millones de dólares, se ubicó en segundo lugar dentro de las exportaciones de 1996, con una performance un 5 por ciento menor a los valores alcanzados durante el año previo. A pesar de ello, al tomar un período de referencia más extenso, la merluza constituye la especie de mayor trascendencia histórica en las exportaciones, y el crecimiento promedio de ventas externas del total de subproductos asociados respecto de 1991 fue superior al 43 por ciento, lo que puede observarse en el siguiente gráfico.

 

Gráfico 1.- Crecimiento de las exportaciones de productos derivados de merluza. Años 1991 y 1996.

Sin embargo, la contrapartida de este aumento ha sido la sobreexplotación del recurso.

Entre 1991 y 1996, el valor de las exportaciones de pescados congelados, enteros y H&G creció un 117 por ciento. Dentro de los productos con mayor valor agregado, las exportaciones de filetes de merluza se incrementaron en valor el 46,4 por ciento, mientras que las correspondientes a otros filetes crecieron aproximadamente el 95 por ciento.

 

TABLA 1. CAPTURAS Y EXPORTACIONES PESQUERAS

ARGENTINAS ENTRE 1991 Y 1996.

Peces

Crustaceos

Moluscos

Total

Export.

(Tn)

(Tn)

(Tn)

(Tn)

(mill.U$S)

1991

572.606

8.685

48.713

630.005

402,8

1992

588.500

24.976

78.632

692.110

480,8

1993

705.476

18.437

195.589

919.503

616,1

1994

716.623

21.409

198.591

936.624

1.018,0

1995

924.733

7.771

202.942

1.135.448

885,3

1996

918.614

10.678

295.568

1.225.958

1.013,8

En cambio, las ventas externas de productos salados, secos y conservas de pescados registraron una tendencia negativa, resultando además en valores absolutos muy poco significativos respecto del resto de la canasta de exportaciones del sector. La participación de productos con mayor valor incorporado sobre el total exportado todavía es discreta, ya que las exportaciones de filetes y surimi representaron en valor el 27,8 por ciento y el 5,3 por ciento, respectivamente, sobre el total de 1996.

 

TABLA 2. COMPOSICIÓN DE LAS EXPORTACIONES

ARGENTINAS EN 1996.

Valor

PartIcipación

(u$s)

(%)

Congelados, enteros, y H&G

Merluza

55.380.000

5.46

Otros

99.430.000

9.81

Filetes

Merluza

209.710.000

20.68

Otros

72.450.000

7.15

Moluscos y Mariscos

Calamar

364.620.000

35.96

Langostinos

87.740.000

8.65

Surimi

53.410.000

5.27

Otros

27.740.000

2.74

Enfriados

Vía Aérea

17.160.000

1.69

Vía Terrestre

7.290.000

0.72

Resto

Secos y salados

11.500.000

1.13

Conservas

1.200.000

0.12

Aceites y harinas

6.200.000

0.61

En cuanto a los destinos, están relativamente diversificados, predominando los mercados asiáticos para el calamar, España y Brasil para la merluza, y Estados Unidos para el langostino.

TABLA 3. DESTINOS DE LAS EXPORTACIONES

PESQUERAS ARGENTINAS EN 1996.

Pais destino

Participación

(%)

Japón

23

España

21

Brasil

13

Taiwan

11

Estados Unidos

7

Holanda

6

Corea del Sur

5

Italia

3

Resto

9

 

 

La administración y las estadísticas pesqueras

La estructura de administración y control de los recursos pesqueros es altamente deficiente en la República Argentina. En un trabajo de relevamiento institucional realizado por encargo de la propia Subsecretaría de Pesca de la Nación en 1997, se describía el funcionamiento del área estadística de ese organismo de la siguiente manera:

"A partir de fuentes diversas se ingresan datos por caminos independientes, sin someterlos a un análisis de consistencia previo. Luego se conducen las tareas de procesamiento que terminan o no con la información dentro del "sistema". [...] En relación a los partes de pesca, de los 6.347 datos grabados en 1992, en 1996 se llegó a 27.259 registros, cifra ésta que equivale aproximadamente al 90 % de los partes de pesca de la flota nacional". En el sistema se detectan "deficiencias crónicas", como "el hecho de que no se trata de información homogénea, ya que mientras algunos corresponden efectivamente a partes de pesca conformados por los capitanes", otros son datos provenientes de empresas "que se envían en soportes electrónicos sin documentación de respaldo".

"Los usuarios calificados de esta información, como es el caso de los investigadores del INIDEP, suelen detectar anomalías en los datos contenidos en la base. [...] Una situación paradigmática de las dudas que deja el funcionamiento del sistema puede constatarse a través de los cambios inconsultos que se verifican en los datos de captura. A veces, mes a mes, los datos sufren modificaciones que no son anunciadas a los usuarios [investigadores]. Otro tanto ocurre con la información de la flota, la cual suele ser reemplazada en forma integral sin tomar en cuenta las tareas técnicas [de investigación] que están en curso de realización".

"Los distintos subsistemas de información (exportaciones, buques, armadores, permisos [licencias], infracciones, sumarios, expedientes, etc.) trabajan casi sin conexión entre sí, lo que según distintos actores se debe a "razones históricas" que han llevado a la aparición de bases paralelas y parcialmente superpuestas y que han dificultado el acceso."

Es decir, estamos frente a un sistema estadístico que, según el estudio oficial citado, presenta graves déficits e irregularidades. Dado que en el presente trabajo se involucran estadísticas de captura y esfuerzo, es importante dejar sentado cuál es la eficiencia del sistema estadístico pesquero argentino y el grado de validez de sus productos. Esta caracterización, al mismo tiempo, da una idea de las dificultades de reconstrucción y reelaboración de la información que deben sortearse para elaborar un trabajo como el presente.

Por ejemplo la cantidad total de buques cambia según el registro que se analice. Lo mismo sucede con el tipo de licencia o de especie objetivo de cada buque. Muchos buques que ya no operan siguen figurando en algunos registros. La fecha de inicio de operaciones puede simplemente registrar una renovación de la licencia. Las capturas por tipo de flota recién pueden discriminarse con certeza a partir de 1991.

Por otro lado, las propias estadísticas de captura se basan en las declaraciones juradas presentadas por los capitanes, las cuales muchas veces no reflejan las capturas reales, siendo subdeclarados los montos y cambiadas las ubicaciones de los lances.

Además, la mayor parte de las estadísticas no son hasta ahora de acceso público. Todo ello obliga a una fatigosa tarea de búsqueda, comparación y de utilización del criterio personal para poder extraer conclusiones válidas, para lo cual en el presente trabajo siempre se ha adoptado un criterio conservativo.

El sistema administrativo y de fiscalización pesquera argentino es muy débil. En la planta permanente de la Subsecretaría de Pesca de la Nación trabajan apenas 55 funcionarios en la planta permanente. A ello se agregan 20 agentes contratados gracias a fondos provenientes del IICA. Durante la vigencia del Acuerdo de Pesca con la UE, pudo abonarse el salario de 82 funcionarios más, la mayoría de los cuales ya no desempeñan funciones.

No existe un sistema permanente de inspecciones en buques, y las inspecciones de desembarques no son sistemáticas ni demasiado confiable. No se cruza información con la oficina recaudadora de impuestos ni con la aduana. Debido a ello se han denunciado casos en los que los volúmenes exportados de alguna especie superan los volúmenes declarados de captura.

La institución científica responsable de evaluar el estado de los recursos, el INIDEP, se ve obligado a someter los datos provenientes de este deficitario sistema a un proceso de validación en base a las campañas de investigación de sus tres buques y a los datos de un cuerpo de Observadores Científicos de a Bordo, que acompañan los viajes de pesca tomando muestras y anotando los datos de capturas, descartes y procesamiento a bordo. De todos modos, se adopta el criterio básico de prestarle atención preferencial a la evolución de las series históricas de datos, más que a los datos mismos en forma absoluta, para poder observar los cambios en la abundancia y en la composición de la biomasa.

Según expertos extranjeros que han venido a la Argentina a efectuar una revisión por pares del trabajo científico realizado en el INIDEP, el nivel del mismo es de excelencia internacional.

 

Evolución reciente de la pesquería de merluza argentina

Dado que, como veremos, las actividades de la flota comunitaria ingresada en virtud del Acuerdo de Pesca se centraron en la merluza argentina, conviene focalizar la historia reciente de esta pesquería.

Tradicionalmente, desde 1960 aproximadamente, la pesquería de merluza argentina se desarrolló sobre la base de buques de altura (fresqueros) que conservaban el pescado en cajones con hielo y lo desembarcaban en puerto para ser procesado (eviscerado, descabezado, y principalmente fileteado) y vendido en el mercado interno y externo. Hacia mediados de los ’80, esta flota predominaba claramente en los desembarques, mientras que los buques procesadores efectuaban apenas un 15 por ciento de las capturas. En los Gráficos 2 y 3 se pone de manifiesto la evolución de la flota fresquera desde 1986 en adelante. Se ve allí que en la década 1986-1996 se incorporan 65 buques, muchos de los cuales sustituyen a otros más antiguos, lo que no está reflejado en el gráfico por cuanto carecemos de las fechas precisas de cese de operaciones. La tendencia de crecimiento (6 buques por año) sigue la tendencia histórica.

 

Gráfico 2.- Evolución de la flota fresquera en número

de buques. 1986-1996.

 

Gráfico 3.- Evolución de la flota fresquera en potencia

(HP) de los buques incorporados. 1986-1996.

El crecimiento en HP de esta flota, que da un índice de la capacidad de captura, crece o se renueva en unos 40.000 HP, es decir, a una tasa de 3.664 HP por año.

A partir de ese momento, junto a esta baja tasa de crecimiento de la flota fresquera, comienza un despegue de la flota procesadora (congeladores y factorías) que presenta dos picos bien acusados: uno en 1991, y otro en 1995, como se muestra en los Gráficos 4 y 5. La tasa de crecimiento en número es en este caso de 12 por año, pero si tomamos la tendencia a partir de 1991, la tasa de crecimiento es de 16 buques por año.

Gráfico 4.- Evolución de la flota congeladora en

número de buques. 1986-1996.

 

Gráfico 5.- Evolución de la flota congeladora en

potencia (HP) de los buques incorporados. 1986-1996.

Si consideramos la tasa de crecimiento de la potencia en HP, es mayor a los 18.000 por año, pero en el período 1991-1996, la tasa de crecimiento es de casi 28.000 HP por año. Una tasa nueve veces mayor que la de la flota fresquera para el mismo período (3.100 HP por año).

Estos datos de la evolución de las flotas están relacionados con la evolución de las capturas por cada una de ellas. En el Gráfico 6, puede observarse este hecho

 

Gráfico 6.- Evolución de capturas de merluza argentina

en el período 1991-1997 por tipo de flota. Comparación

con una CMP fija de 390.000 toneladas.

Se ve en el gráfico que, mientras las capturas de la flota fresquera permanecen casi constantes, oscilando alrededor de las 212.000 toneladas, y de igual manera la flota costera, la flota congeladora cuadruplica sus capturas, a una tasa de crecimiento de 35.700 toneladas por año, superando a partir de 1996 a la flota fresquera.

El paralelismo entre las líneas de tendencia de la flota congeladora y de las capturas totales demuestra que prácticamente todo el crecimiento de las capturas se debe a la expansión de dicha flota.

Como consecuencia de este crecimiento de las capturas declaradas, a partir de 1993 estas sobrepasaron sistemáticamente las capturas máximas permisibles (CMP o TAC), como se observa en el Gráfico 6.

Es por ello que los índices de abundancia de la biomasa han disminuido significativamente en ese período. En el Gráfico 7 se observa la evolución del esfuerzo y de las Capturas por Unidad de Esfuerzo (CPUE) de la flota fresquera.

Gráfico 7.- Evolución del esfuerzo y de la CPUE de la flota

fresquera. 1991-1997

Vemos aquí que a pesar de un incremento en el esfuerzo (medido en horas de arrastre) de alrededor del 70 por ciento, dado por un incremento de los días de operación, el aumento de las horas de arrastre por lance y al propio crecimiento de la flota, las capturas han permanecido constantes (Ver Gráfico 7) y por lo tanto las Capturas por Unidad de Esfuerzo (CPUE) se han ido reduciendo linealmente hasta casi la mitad, lo cual es un claro índice de sobrepesca y de reducción de los stocks.

Siguiendo esta tendencia, la biomasa de merluza argentina también muestra una evolución declinante, como lo muestran los Gráficos 8 y 9.

Gráfico 8. Biomasa total y biomasa reproductiva. Período 1986-1998. Stock al Norte del Paralelo 41ºS.

En los informes técnicos del INIDEP de los cuales se obtuvieron estos gráficos se afirmaba que "el nivel actual de biomasa reproductiva muestra el valor histórico más bajo y no permite asegurar que la misma mantenga los niveles de reclutamiento necesarios para una explotación óptima del recurso".

Gráfico 9. Biomasa total y biomasa reproductiva.

Período 1986-1998. Stock al Sur del Paralelo 41ºS.

Es de destacar que ya en 1986, un informe del INIDEP que estudiaba el período 1966-1983, concluía que "la explotación del recurso merluza común se encuentra a niveles próximos al rendimiento máximo sostenible", y que "existe un sobredimensionamiento de la flota pesquera habilitada para operar sobre la especie". Es por ello que la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca, con fecha 28 de octubre de 1988, sancionó la Resolución Nº 946 por la cual a todo buque pesquero que se incorporara a partir de ese momento se le extendería una licencia con exclusión de merluza.

Mediante argucias administrativas y legales que merecen un estudio más profundo, esta Resolución y las sucesivas que la modificaron y ampliaron fueron sorteadas y, como se vio, la cantidad de buques merluceros (y sus licencias) creció en forma notoria.

Ya en 1994 el INIDEP publicó la evaluación del impacto del crecimiento de la flota desde 1983 hasta 1991, llegando a la conclusión de que "las mortalidades por pesca aumentaron el período analizado, llegando a ser en 1991 25 % superior al promedio", y que "las biomasas total y de la población reproductiva han disminuido, encontrándose en 1991 al nivel más bajo del período analizado".

En ese mismo trabajo, en vísperas del Acuerdo de Pesca con la UE, se afirmaba que "los valores estimados para 1992 y 1993 [de las mortalidades por pesca] han alcanzado niveles tan altos que se considera improbable que la pesquería pueda mantenerse durante un tiempo prolongado".

No obstante, posteriormente (y fundamentalmente en virtud del Acuerdo de Pesca) todavía se siguieron incorporando buques.

 

Las conductas de pesca. Los descartes.

Una de las fuentes principales de subestimación de las capturas, que sesga la información primaria para la evaluación de los stocks, es el descarte de una parte del pescado capturado.

Históricamente, en la flota fresquera, la pesquería de merluza registra un descarte por menor valor comercial. El nivel de descarte en esta flota era estacional, dependiendo de la mayor o menor abundancia, pero nunca superaba el 15 por ciento de las capturas en número. Ese descarte estaba concentrado en los ejemplares juveniles, que eran rechazados por las plantas de tierra firme cuando eran menores a los 35 cm de longitud. Las cifras más altas se alcanzaban en primavera-verano, pero en otoño-invierno el descarte era casi nulo. Si bien no hay estudios más recientes publicados, si es observable que el descarte de ejemplares inmaduros (edad 1) ha crecido, dada su mayor proporción en las capturas al disminuir la abundancia del recurso.

Estas prácticas de descarte son comunes tanto a los buques fresqueros como a los buques congeladores. Sin embargo, según diversas fuentes, el desarrollo de la flota congeladora sumó a aquellas nuevas prácticas de descarte.

Un Informe del Proyecto Observadores a Bordo del INIDEP, revela que, en esa flota

La captura no guarda relación con el procesamiento. En general, la frecuencia y duración de los lances es independiente de la presencia de materia prima en la planta hasta saturar los puntos más lentos.

No se procesa todo lo que se captura. El nivel de descarte es muy alto y responde a criterios muy variables y difíciles de predecir. En gran medida guarda relación con el punto anterior. Es decir, hay un descarte por exceso de materia prima en la planta de a bordo. También hay descarte por calidad.

El procesamiento no es todo lo eficiente que podría ser, lo que disminuye el aprovechamiento de la materia prima e incrementa el descarte.

Se han detectado diferencias muy significativas entre la información recogida a bordo y la declarada en el parte de pesca. La diferencia del valor responde al descarte y a las diferencias en los factores de conversión utilizados para recalcular la captura nominal. Es importante destacar que, además, se han detectado errores en la declaración de las horas de arrastre. Esto afecta el procedimiento utilizado para recalcular las capturas de la flota a partir de la información de los barcos muestreados mediante la CPUE.

Para cuantificar estas observaciones, se procedió a recalcular las capturas de la flota congeladora para el período agosto-diciembre de 1995, la que presenta una diferencia en más del 61,9 % con relación a la declarada en la estadística pesquera, lo que con bastante aproximación representa el descarte.

En un trabajo independiente, también se han recalculado las capturas de la flota congeladora para evaluar el descarte. La metodología de este cálculo parte de considerar que dos flotas operando en una misma zona (como ocurrió en ese período) y siendo la abundancia para ambas flotas igual, deberían tener, por lo menos, la misma CPUE. Como, en contra de la lógica, en las estadísticas la CPUE de la flota congeladora es mucho menor que la de la flota fresquera, puede presuponerse con suficiente certeza que este hecho se debe a subdeclaración de capturas, lo que puede corregirse mediante la multiplicación de las horas de arrastre declaradas por esta flota por la CPUE calculada para la flota fresquera operando en la misma zona. Este es un cálculo conservador, por cuanto

Las horas de arrastre de la flota congeladora están subdeclaradas (Ver Informe INIDEP más arriba),

La CPUE de la flota congeladora debería ser mayor que la de la flota fresquera, dada su mayor potencia y su arte de pesca de izado por la popa. Sin embargo se toma como igual a los efectos del cálculo.

La CPUE de la flota fresquera no incluye el descarte de esta misma flota.

 

Se obtuvo así la siguiente tabla, que nos permite determinar el descarte de merluza de la flota congeladora en el período 1991-1997. Es interesante destacar la aproximación del resultado de la tabla para 1995 (55 % de descarte) con el del informe del INIDEP (62 %).

 

 

TABLA 4. RECÁLCULO DE CAPTURAS Y DESCARTES DE LA FLOTA CONGELADORA. 1991-1997

Año

Captura Declarada (CD) (Tonelada)

Esfuerzo Declarado

(ED)

(Hora de arrastre)

CPUE flota cong. (T/H)

CPUE flota fresq.

Captura Recalculada (CR=CPUEffxED)

(Tonelada)

Descarte Calculado

(DC=CR-CD)

(Tonelada)

Porcentaje Descarte (100xDC/CR)

1991

62.043

60.406

1,027

1,936

116.920

54.877

47%

1992

75.628

70.230

1,077

1,759

123.557

47.929

39%

1993

99.874

118.525

0,843

1,839

217.974

118.100

54%

1994

119.234

217.504

0,548

1,578

343.150

223.916

65%

1995

195.984

276.056

0,710

1,582

436.829

240.845

55%

1996

239.662

303.491

0,790

1,439

436.758

197.096

45%

1997

272.676

333.258

0,818

1,164

387.919

115.243

30%

998.007

Subrayando que estas son cifras conservadoras, es destacable la gran significación del crecimiento de las capturas de la flota congeladora en este período, ya que, en términos reales (ajustados), por si sola, a partir de 1994 esta flota igualó y superó las capturas máximas permisibles (TAC) históricas de la pesquería (390.000 toneladas).

 

Incentivos y facilidades previos al Acuerdo de Pesca

Como se ha comentado más arriba, previamente al Acuerdo de Pesca ya se había producido el ingreso de numerosos buques congeladores a los caladeros argentinos. Un instrumento muy importante de este movimiento fue el Reglamento Nº 3944/90 de la Comunidad Económica Europea que impulsaba la constitución de Sociedades Mixtas entre armadores pesqueros comunitarios y socios de terceros países para transferir capacidad pesquera dentro de la denominada política estructural, cuyo objeto declarado sería "tender a una explotación equilibrada de los recursos internos en las aguas comunitarias" y "ampliar sus fuentes de abastecimiento" de productos pesqueros.

En particular, el Título VI bis de este Reglamento, titulado "Sociedades Mixtas", en su artículo 21 ter establece la asignación de ayudas financieras a los proyectos de sociedades mixtas, y determina los requisitos para acceder a esas ayudas. Los montos máximos por proyecto se calculan según la tabla del Anexo VII del Reglamento, que reproducimos a continuación.

 

TABLA 5. IMPORTE MAXIMO DE LA AYUDA FINANCIERA PARA SOCIEDADES MIXTAS ESTABLECIDO EN EL ARTICULO 21 ter DEL REGLAMENTO 3944/90

Categoría del Buque

(TRB)

Antigüedad del Buque

(A)

Fórmula Importe Máximo por Buque (ECUs)

A £ 10 años

1

6.000xTRB + 75.000

10 años < A £ 20 años

2

4.000xTRB + 50.000

A > 20 años

3

3.000xTRB + 37.500

A £ 10 años

4

3.000xTRB + 375.000

10 años < A £ 20 años

5

2.000xTRB + 250.000

A > 20 años

6

1.500xTRB + 187.500

A £ 10 años

7

1.500xTRB + 975.000

10 años < A £ 20 años

8

1.000xTRB + 650.000

A > 20 años

9

750xTRB + 487.500

 

Con las limitaciones de acceso a la información ya detalladas, hemos elaborado una lista tentativa de los buques que habrían ingresado al caladero argentino bajo este régimen con posterioridad a 1991. Para poder confeccionarla, debimos comparar listados de buques de la SAGPyA, acotar sus fechas de ingreso, descartar los buques ingresados bajo el régimen del Acuerdo de Pesca, y rastrear su procedencia, principalmente a través de la Sección Barcos de la Revista Redes y de la base de datos del Lloyd’s Register Ship. Los errores que pudiera tener este listado (es decir, la posible inclusión errónea de ciertos buques que, en verdad, no hayan sido subsidiados) se justifican por la necesidad de asignar un valor a los subsidios invertidos por la CEE en el período bajo estudio. Pese a esos posibles errores, este valor estimado sin duda estará dentro del mismo orden de magnitud que el valor real erogado.

TABLA 6. MONTOS MÁXIMOS DE SUBSIDIOS ADJUDICABLES A BUQUES EUROPEOS QUE HABRÍAN INGRESADO A TRAVÉS DEL REGIMEN DE SOCIEDADES MIXTAS (REGLAMENTO 3944/90).

Nombre del buque

Matrícula

Año C

Año I

Antig.

TRB

Fórm.

Subsidio calculado (ECUs)

Armador

Empesur II

6084

1989

1991

2

334

1

2.079.000

Empesur S.A.

Empesur III

6121

1989

1991

2

334

1

2.079.000

Empesur S.A.

Angela Wrigth

6073

1974

1992

18

150

2

650.000

Argenova S.A.

Kaigel

6046

1973

1991

18

128

2

562.000

Argenova SA

Challenger

6047

1973

1991

18

128

2

562.000

Argenova S.A.

Sarvo

6045

1974

1991

17

188

2

802.000

Argenova SA

Courageus

6074

1975

1992

17

140

2

610.000

Argenova S.A.

Empesur IV

6122

1988

1991

3

203

4

984.000

Empesur S.A.

Monte de Vios

6519

1982

1992

10

215

4

1.020.000

Pesquera Santa Cruz S.A.

Arbumasa XXIII

6413

1992

1995

3

265

4

1.170.000

Arbumasa S.A.

Alvamar VI

6412

1989

1995

6

443

4

1.704.000

Pescasur S.A.

Arbumasa XIV

6221

1991

1992

1

300

4

1.275.000

Arbumasa S.A.

Arbumasa XIX

6440

1994

1995

1

300

4

1.275.000

Arbumasa S.A.

Arbumasa XVIII

6452

1994

1995

1

300

4

1.275.000

Arbumasa S.A.

Arbumasa XV

6239

1991

1993

2

300

4

1.275.000

Arbumasa S.A.

Arbumasa XVI

6366

1992

1994

2

499

4

1.872.000

Arbumasa S.A.

Arbumasa XVII

6367

1992

1994

2

499

4

1.872.000

Arbumasa S.A.

Juan Alvarez

6192

1988

1992

4

307

4

1.296.000

Conarpesa S.A.

Antonio Alvarez

6196

1989

1994

5

560

4

2.055.000

Conarpesa S.A.

José L. Alvarez

6186

1989

1993

4

307

4

1.296.000

Conarpesa S.A.

Carlos Alvarez

6208

1988

1994

6

331

4

1.368.000

Conarpesa S.A.

Fernando Alvarez

6342

1988

1994

6

331

4

1.368.000

Conarpesa S.A.

Arbumasa V

6078

1990

1991

1

329

4

1.362.000

Arbumasa S.A.

Arbumasa X

6183

1989

1992

3

343

4

1.404.000

Pesq. Euroamericana

Arbumasa XI

6184

1989

1992

3

343

4

1.404.000

Pesq. Euroamericana

Arbumasa XII

6185

1989

1992

3

343

4

1.404.000

Pesq. Euroamericana

Arbumasa VI

6128

1987

1991

4

343

4

1.404.000

Arbumasa S.A.

Arbumasa VII

6129

1987

1991

4

343

4

1.404.000

Arbumasa S.A.

Arbumasa II

6095

1987

1991

4

343

4

1.404.000

Arbumasa S.A.

Arbumasa IV

6096

1987

1991

4

343

4

1.404.000

Arbumasa S.A.

Arbumasa I

6094

1987

1991

4

343

4

1.404.000

Arbumasa S.A.

Virgen del Carmen

6099

1973

1993

20

204

5

658.000

Frigorífico Siracusa S.A.

Borrasca

5241

1977

1991

14

262

5

774.000

Luis Solimeno e Hijos

Virgen del Rocio

6090

1972

1991

19

196

5

642.000

Conarpesa

Arrufo

5239

1977

1991

14

262

5

774.000

Luis Solimeno e Hijos.

Paku

5211

1976

1991

15

262

5

774.000

Luis Solimeno e Hijos

Virgen de la Bella

6083

1974

1991

17

273

5

796.000

Bonasur

Virgen de la Cinta

6091

1974

1994

20

204

5

658.000

Conarpesa

Capitan Giachino

5703

1976

1994

18

270

5

790.000

Conarpesa

Martes Santo

6105

1974

1992

18

251

5

752.000

Pesq. Santa Cruz S.A.

Kaleu Kaleu

5264

1978

1991

13

262

5

774.000

Pesq.Cono Austral

Bahía Desvelos

6162

1974

1994

20

282

5

814.000

Pesq..Santa Cruz S.A.

Conarpesa V

5794

1975

1993

18

207

5

664.000

Conarpesa S.A.

Nombre del buque

Matrícula

Año C

Año I

Antig

TRB

Fórm.

Subsidio calculado

(ECUs)

Armador

Conarpesa VI

5777

1975

1993

18

207

5

664.000

Conarpesa S.A.

Arbumasa XXII

6314

1975

1994

19

343

5

936.000

Arbumasa S.A.

Bouciña

6446

1981

1995

14

355

5

960.000

Pesquera Meridional S.A.

Feixa

6227

1981

1995

14

355

5

960.000

Pesquera Meridional S.A.

Bahía Camarones

4684

1966

1991

25

220

6

517.500

Briders S.A.

Magallanes II

6244

1970

1993

23

300

6

637.500

Argenova S.A.

Austral I

6259

1968

1993

25

336

6

691.500

Navemar Austral S.A.

Alvamar V

6294

1989

1994

5

449

7

1.648.500

Pescasur S.A.

Pescargen V

6233

1988

1993

5

688

7

2.007.000

Pescargen S.A.

Navegantes

6246

1988

1995

7

729

7

2.068.500

Luis Solimeno e Hijos

Alvamar IV

6041

1989

1990

1

1002

7

2.478.000

Pescasur S.A.

Vieirasa 8

6205

1988

1992

4

1112

7

2.643.000

Vieira Argentina S.A.

Kantxope

6321

1975

1993

18

428

8

1.078.000

Marvasa S.A.

Miércoles Santo