ARTÍCULO RECIENTE DE
HILBORN, ORENSANZ Y PARMA
¿Cómo influyen
las instituciones y los incentivos en la gestión de las pesquerías?
Ray
Hilborn, Lobo
Orensanz y Ana
Parma publicaron un artículo de revisión sobre los sistemas
de gestión de pesquerías que apareció en el número de Enero de 2005 de la Philosophical
Transactions of the Royal Society B: Biological Sciences,
un número monográfico dedicado a Fisheries: a future?. (índice y resúmenes de artículos). Ya comentamos hace unos meses la publicación
de este número.
El artículo de Hilborn et al.,
titulado Institutions,
incentives and the future of fisheries realiza un síntesis de
las experiencias existentes sobre los efectos que el diseño y funcionamiento
institucional y los incentivos a los participantes (pescadores, científicos y
gestores) juegan en la gestión pesquera.
Como resumen podríamos proponer
esta “receta”: “incentivos
correctos, acceso crecientemente restrictivo, instituciones más simples y una
escala apropiada de manejo”
El artículo es especialmente
interesante por que muestra claramente como existen muchos modelos alternativos de gestión de recursos
naturales que pueden ser efectivos o un completo fracaso en función del papel
que jueguen instituciones e incentivos. Además, el trabajo es
fruto de la experiencia personal de los tres autores, autoridades
internacionales en el mundo de la gestión pesquera y que acumulan una gran
experiencia cuantitativa, pero sobre todo cualitativamente (tanto en las
pesquerías industriales y las que explotan peces, que constituyen el paradigma
dominante, como en las artesanales y aquellas que explotan invertebrados, mucho
menos estudiadas y con problemas e idiosincrasias muy diferentes).
Otro valor del trabajo es
mostrar ejemplos exitosos que
normalmente suscitan mucho menos interés mediático, pero pueden permitir
comprender las razones de la sostenibilidad mejor que la avalancha de fracasos
(asociados con sobre-explotación y colapso) que normalmente nos inundan en la
prensa, los congresos y las revistas científicas.
Aunque últimamente se ha propuesto que los modelos de gestión de
recursos naturales basados en la iniciativa privada son mucho más exitosos,
esta síntesis de Hilborn et al. muestra las complejidades de todo sistema de
gestión, de modo que la iniciativa privada, por si sola no es garantía de
éxito. También es cierto que en la mayor parte de casos exitosos revisados, la
capacidad de gestión está en gran medida en manos de los propios usuarios de
los recursos que cuentan con fuertes derechos de uso y/o propiedad.
Hilborn, Orensanz y Parma
proponen tres ejes
fundamentales que definen la gobernanza de los recursos pesqueros:
Estructura de acceso: el modo en que a los pescadores se les permite o impide el acceso a los recursos, que oscila entre el acceso abierto (no confundir con los recursos comunales, como a veces se hace), acceso limitado (mediante licencias), cuotas individuales de diferentes tipos (desde una simple una licencia que lleva asociado el permiso para extraer una proporción dada del recurso hasta las ITQs o cuotas individuales transferibles), y por último los TURFs (territorial users’ rights for fishing o derechos territoriales de usuarios) que son una última forma de limitación de acceso utilizada en pesquerías artesanales y comunidades de subsistencia (al menos ese es su origen). Tanto las ITQs como los TURFs son formas fuertes de derechos de uso exclusivos, muy próximas a la propiedad privada.
Toma de decisiones: existen diversos modelos que van desde la existencia de ministerios de pesquerías centralizados que acumulan todo el poder (normalmente con numerosas capas jerárquicas de gestores que reducen la transparencia del sistema); consejos colegiados con representantes de diferentes sectores interesados (en algunos casos comisiones internacionales), modelos de co-gestión y, por último, “community-based management” (gestión basada en la comunidad) en que la propia comunidad de pescadores toma de forma autónoma sus decisiones.
Escala espacial en la que se establecen las regulaciones, se obtiene la información y se desarrollan los estudios científicos. Estas escalas normalmente oscilan entre los cientos y los miles de km, habituales en muchas pesquerías industriales. En general la biología opera en escalas menores generando un desacoplamiento entre las escalas biológicas y de gestión que han generado grandes fallos.
Además de estos elementos de
gobernanza, existen una serie de restricciones que terminan por completar el modelo
de gestión. Es especialmente relevante, por que frecuentemente se olvida, la
capacidad para medir la abundancia de los stocks. Se tiende a asumir como
cierto que todos los stocks se pueden evaluar fácilmente, pero en muchos casos
esta tarea es inabordable bien por su complejidad biológica o por su elevado
coste.
En este trabajo se utiliza el éxito económico como un buen indicador de
éxito biológico (del que existe mucha menos información). La
idea es buena dado que la rentabilidad y sostenibilidad económica sólo es
posible si se acompaña de la sostenibildiad biológica en el medio y largo
plazo. Se revisan con detalle algunos ejemplos de fracasos: peces demersales de New
England (EEUU), abalone
en la costa del Pacífico de EEUU y Canadá, el arrastre en la costa occidental
de EEUU, y la merluza argentina.
A estos ejemplos, contraponen
los casos de pesquerías
existosas: langosta de Nueva Zelanda, pesquerías artesanales
chilenas, el sablefish candiense, la langosta del Oeste de Australia, los
camarones del golfo de Carpentaria, el abalone de Tasmania, el orange roughy en Chatham Rise (Nueva Zelanda),
el halibut del Pacífico nortamericano, las cooperativas de merluza y abadejo en
EEUU, y la almeja geoduck
en la Columbia Británica y en el Puget Sound.
Los autores realizan una síntesis de la colección
de casos que presentan que resulta especialmente reveladora: “Es claro que no exiaten prescripciones
simples para el éxito o el fracaso. Los sistemas de ITQs (CITs) no garantizan
el éxito biológico o económico ... Similarmente, la gestión a cargo de comités
.. no es un camino seguro al fracaso.” “La desproporción de la escala de manejo
… tampoco es un fatal impedimento para la gestión exitosa. Lo que emerge es que
un mejor resultado es más probable con incentivos correctos, acceso crecientemente
restrictivo, instituciones más simples y una escala de manejo apropiada”.
En la discusión se presentan propuestas para incrementar la eficacia
de los sistemas de gestión:
Los incentivos pueden ser insuficientes cuando se incluyen como objetivos la equidad o conservación ambiental. No existe una garantía de que los intereses de los grupos (aunque estén bien organizados) les conduzcan a una buena gestión en estos casos, ni que los intereses de los individuos estén perfectamente alineados dentro de un grupo. Por tanto, el diseño institucional es necesario pero no suficiente.
Gobernanza: normalmente cuando se habla de gestión pesquera, se olvida que las normativas deben implementarse y cumplirse, pero es este el punto débil de muchos sistemas. Se propone que la forma más efectiva de control (para la exclusión de los furtivos) de zonas pesqueras es la realizada por los individuos procedentes de las comunidades locales (con buen conocimiento del entorno geográfico y social) y dotados de derechos territoriales (incentivos fuertes). Por el contrario, las agencias estatales han fracasado casi siempre cuando intentan controlar de modo centralizado grandes zonas marinas.
Fuente: http://nomada.blogs.com/jfreire/pesqueras/
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